Ataraxia deseada.
Como si un agujero negro te tragara de golpe. Pensamientos de una fuerza mayor, naturalmente destructores de palabras bonitas. Sientes que eres pequeña, tan pequeña que lamentas ser pisada por quienes no te ven. Es como un remolino que te arrastra a su epicentro de malas sensaciones, tristeza y desconsuelo por no ser comprendida y ganarte sin quererlo una etiqueta. Quieres salir, pero no te dejan: ¿Quiénes?. -te preguntas. Los miedos. -responden ellos. Intentas atraer algo bueno, para que los aplaste, pero se hacen fuertes y tú sigues dando vueltas en ese remolino de menosprecio. Sabes que has entrado sola y que tienes que aprender a salir de ahí, sola. Es difícil, lo sé. Que traición más cruel ha cometido tu cabeza, piensas. Pero no has descubierto aún cómo salir. En ese momento, empiezas a creer que no has aprendido nada de tu vida, de tus experiencias, que no has adquirido las suficientes armas como para que tu cabeza no atraiga a esos tornados est...


