Querer o necesitar, esa es la cuestión.

Hay decisiones que cambian tu vida para siempre, que te hacen escoger entre un camino u otro, el cual sabes que te encamina hacia el futuro que quieres o el futuro que necesitas. Querer y necesitar, dos palabras que nunca se han llevado bien si las situamos juntas en según qué contextos. Querer es poner alma, cuerpo y mente en ello para conseguir algo. Cuando se quiere algo, tendemos a pensar que también lo necesitamos pese a que la mayoría de veces no es así.

Un niño quiere un juguete en la tienda porque le gusta, le llama la atención y se siente contento sabiendo que va a ser suyo, pero no lo necesita. No necesita que ese juguete le haga feliz porque quizás ya es feliz teniendo a su familia con él o corriendo por el parque, pero siempre y absolutamente siempre, el ser humano lo confunde. Cuando queremos algo, no nos ponemos límites para conseguirlo o simplemente lo intentamos cien veces por más que la mitad hayan sido intentos fallidos.

En cambio, cuando sabemos que necesitamos algo, es decir que es lo correcto pero no lo queremos, no ponemos alma, cuerpo y mente en conseguirlo. Dedicamos poco tiempo a pensar en ello, seguimos anhelando lo que nosotros queremos necesitar y los esfuerzos por convencernos de lo que realmente nos conviene son pocos. 

A veces, y solo a veces, lo que queremos es lo mismo que lo que necesitamos. Por ejemplo, cuando queremos estar con la familia en momentos difíciles, sabemos que a su vez también es lo que realmente necesitamos, por lo que no dudamos en llevarlo a cabo. Pero cuando lo que queremos y lo que necesitamos no son lo mismo, dudamos durante una eternidad sobre qué es lo correcto o qué queremos hacer. 

Indudablemente, la filosofía de vida que muchos llevan consigo es la de “la felicidad es hacer lo que te apetezca en cada momento”. Si al final siempre hiciéramos lo que de verdad necesitamos o lo que es mejor para nosotros en ese momento, quizás no seríamos tan felices. Al final la vida se compone de pequeños momentos de locura sumados a momentos de cordura.




Lia

Comentarios

Entradas populares