Te escojo a ti, querido amor de invierno.
Dicen que cada día te vas a la cama con algo nuevo aprendido, pues bien, yo he aprendido que hay diferentes tipos de amor según las estaciones del año.
El amor de verano, un amor fugaz, que todos hemos experimentado alguna vez. Es ese tipo de amor al que no le pega la palabra "amor" sino más bien "capricho", el pecado de verano quizás, en el que dos personas sienten la atracción que confunden con sentimiento y que se dan cuenta de ello cuando ven que la otra persona se marcha y no existe un "te echo de menos".
El amor de otoño, un amor que coge forma, que puede que se convierta en sentimiento o no, ese que, más que darte una simple risa de una noche te da un momento para recordar, te cambia el pensamiento antes de ir a dormir pero no el que se pasa por la cabeza al despertar.
El increíble y real amor de invierno, ese que para mí tiene más motivos para llamarse "amor", te hace sentir algo más que un escalofrío, te da vida en una tarde de lluvia o hace que florezca en ti la necesidad de necesitarla/lo, te da pie a una nueva palabra en el diccionario del amor "enamorarse", y te hace ver que el amor de tu vida no lo encuentras en verano sino en invierno, mientras pasas frío, mientras te congelas, mientras lo único que importa son las ganas de ver a la otra persona.
Finalmente el amor de primavera, aquel que te deja a medias, que no sabes qué viene después si un beso o un adiós, aquel que te hace pensar con la cabeza más que con el corazón, un amor distinto y raro el cual poca gente experimenta. El amor es algo que no se planea, surge sin saber el lugar, la persona y el momento, y es ahí cuando ya solo depende de ti escoger que tipo de amor quieres tener sin importar la estación del año por la que estés pasando.
Lia


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